Uno no tiene la culpa de realizar compras impulsivas y tener el deseo de pedir préstamos. La hormona del estrés, cortisol, influye en la toma de decisiones: empeora la atención y la memoria, baja al mínimo los niveles de autocontrol y hechiza a una persona. El efecto que produce sobre el cerebro la sensación de sentirse pobre es el mismo que el que se produce tras pasar una noche en vela.